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martes, 26 de junio de 2018

Soraya, porque No


A pocas fechas de que los militantes del PP elijan entre seis candidatos conviene decantarse, definirse y situarse cada uno, lo que en mi caso supone decir que Soraya no es mi candidata.

Y esta postura no está vacía de argumentos ni se resume en una falta de química personal o más bien con el plasma porque no tengo el gusto de conocer a esta señora salvo por sus hechos o lo que los medios de comunicación me trasmitan de la misma.

Para mí lo primero está en que Soraya no es del PP. Soraya es un fichaje personal, una tecnócrata, alta funcionaria de evidentes capacidades intelectuales y laborales, pero con unas actitudes y comportamientos que funcionarían igual en el PSOE, Ciudadanos que en el PP.

Durante todos estos años Soraya se ha defendido con solvencia los ataques de la oposición, pero la fuerza de su argumento ha estado en la solidez de su defensa ante el ataque nunca en el planteamiento o defensa de una propuesta ideológica del centro derecha, ese humanismo cristiano  de base reformista que predican los estatutos del PP. Así ¿la han oído ustedes defender el libre mercado, la bajada de impuestos, la reducción de la Administración frente al crecimiento de una sociedad civil robusta? Desde luego a mí no se me ha fijado en la memoria.

Lo segundo, y vinculado con lo anterior, es que Soraya solo quiere y necesita al PP como plataforma electoral. Unas siglas, una organización y unos votantes con los que auparse al primer puesto de los candidatos al Congreso por Madrid y así asegurar su mantenimiento en política el tiempo que ella estime suficiente para buscarse el sustento o crear una plataforma personal.

Lo tercero son sus actos, o más bien sus omisiones. La más grave su fracaso ante el desafío soberanista de Puigdemont. ¿Para qué quería el CNI si no utilizo sus muchos recursos e inteligencia para abortar el montaje del primero de Octubre?

¿Alguien puede olvidar el horror del Presidente de RTVE que coloco, González-Echenique su compañero de promoción en la abogacía del Estado? Menos mal que luego vino José Antonio Sánchez a enmendar un poco el carajal.

Su política en medios de comunicación se ha centrado en evitar críticas a su persona, solo así se explica su “éxito” de que el País no la haya criticado en estos años de gobierno, record absoluto de quien se supone era protagonista principal de las políticas de “austeridad” del PP y en dinamitar oponentes internos del PP a través del grupo Planeta y su comando de Antena 3, La Razón…

Sin embargo, como otros muchos que creemos que el PP tiene futuro, una decisión de este tipo no puede tomarse desde “ir a la contra” y hay que analizar la trayectoria, los argumentos y los actos de los candidatos y en mi caso mi apuesta es Pablo Casado.

No me seduce su juventud, suelo desconfiar de lo del cambio por el cambio, sino su propuesta liberal en lo económico y personal. España solo puede renacer de un proyecto basado en la unidad, libertad e igualdad de todos los españoles donde prime el esfuerzo personal, el trabajo, la reducción de la burocracia que ahoga la iniciativa particular y se entremete en los más privado de nuestras vidas queriendo condicionarnos desde la cuna a la tumba decidiendo por nosotros como debemos educarnos, que pensar, quien o cuando abortar, cuando abreviar la vida de tus familiares ancianos o enfermos y hasta en donde y como vivir.

Contra esa opresión ya nos avisó Orwell en “1984”, ¿pero que esperar de quienes cada día nos quieren más ignorantes, críticos y borregos? Solo si reivindicamos la dignidad y libertad del individuo tendremos alguna oportunidad.

lunes, 23 de octubre de 2017

Soraya ¿Tocada o hundida?


Lejos quedan los tiempos en que sin que nadie la conociera se aupó al segundo puesto tras Rajoy en el gobierno de España.

He de reconocer que nunca me gusto, y sigue sin gustarme, aunque los motivos se han ampliado. Por lo pronto no se le conocía ni militancia ni actividad política alguna en el PP, partido que en 2011 ganó por mayoría absoluta a un PSOE desquiciado por la penosa gestión de Zapatero y bajo la dirección de Rubalcaba.

Y esto es importante, más de lo que pareciera, y no excluye la presencia de independientes en el gabinete. Pero desde luego de lo que los excluye es del segundo puesto de responsabilidad política como es una vicepresidencia pues quien la ejerce debe tener claro los principios, compromisos y renuncias que supone obtener el respaldo de un grupo mayoritario de españoles que optan por un partido político por muchas y diversas razones y no solo por tu cara bonita. Y ella desde un principio se creyó una cara bonita y ajena a los compromisos adquiridos con los votantes que habían llevado al PP al gobierno de España.

Tampoco me gusto de ella la manía de poner a abogados del Estado, a funcionarios, al mando de todas y cada una de las instancias que le permitía la vicepresidencia y otras muchas en que lo consiguió por coacción o convicción de quienes veían en ella un soporte de sus ambiciones personales. El ejemplo máximo de que ello no siempre resulta fue el fiasco de su amigo González Echenique en RTVE que ni logro revertir la sangría economía del ente, ni logro hacer de RTVE un medio creíble, ni se impuso a la facción progre que manejaba los “consejos de redacción” de los informativos de la “casa”. Así acabo el engominado de los cuellos y puños duros, en la calle y sustituido por un profesional, José Antonio Sánchez, que ha demostrado saber de lo que hacía.

Acabó con el “grupo de los cinco”, los ministros Margallo, Soria, Ana Pastor, Arias Cañete y Fernández Díaz, aislando así, aún más, a Rajoy de otras opiniones que no fueran las suyas o de su entorno. Estos optaban por hacer política, además de gestión, y comunicación de la labor de partido y gobierno. Opción desatendida y que tanta culpa tiene en los últimos resultados del PP y la actual situación política.

Y todo ello mientras empleaba todo su empeño en ir socavando la posición del PP en el Gobierno, imputando los fracasos a este y los éxitos al otro, y su poder en el BOE para “pastelear” con el grupo PRISA en mor de conseguir ser el miembro del ejecutivo de Rajoy mejor valorado en las sucesivas encuestas del CIS, y todo para cumplir su ambición de sustituir a Rajoy.

Más todo ello podía quedar atrás y olvidado si al menos hubiera solventado con éxito la “cuestión catalana” en que tanto y tan mal se ha empleado.

Tanto que llego a anunciar- nunca lo hizo porque supondría alejarse físicamente de Rajoy, y todo el mundo en política como en física que el vacío tiende a ser ocupado por otro cuerpo- que pondría un despacho en Barcelona y que mantenía una relación excelente con Oriol Junqueras quien poco menos que le había asegurado que “no iba a pasar nada”. Todo ello en una apuesta personal que le empujaba a salir triunfante del envite de modo que unánimemente le auparan al puesto a que aspira y del que se cree más que merecedora que no es otro que el de Rajoy.

Pero claro lo malo no es que te engañen, aunque te deje cara de tonta, sino que, teniendo en su mano al espionaje español, el CNI, le colaran las “urnas chinas” del 1-O y la inacción interesada de los Mossos de Escuadra que dejaron el papelón a la Policía Nacional y Guardia Civil.

No había más que ver su mala cara aquella noche, sus pelos sin arreglar y su gesto desencajado mientras repetía que no había habido referéndum, cuantas más veces lo hacía menos se lo creía.

En fin, que su figura desde aquellos días anda de capa caída y no sería descartable, y a lo mejor deseable, que en una remodelación de competencias-Rajoy no es partidario de cambiar las caras- se le retirara el CNI y la política de comunicación. Si algo de ello pasara de aquí a 2018, y no es descartable, no pocos serían los que dejarían de llamar a su móvil o lo que es peor- para un político este es el mejor índice de la merma de su poder e influencia-a responder con presteza sus llamadas.

¿No les ha sorprendido, con la que estaba cayendo, lo rápido que acudió Rajoy a Galicia junto a Feijoo?

 

domingo, 11 de septiembre de 2016

A contracorriente: Soria ha sido un buen servidor del interés general de los españoles



Este comentario no pretende ser simpático ni remar en dirección que impone la corriente. Muy al contrario pretende mostrar lo que los medios de comunicación y presión han conseguido ocultar: El Ministro Soria ha defendido el interés general de los españoles.

1.- Se ha enfrentado al lobby de los que se enriquecían con las “primas a las renovables” que tan generosamente, y a costa de todos los españoles, Zapatero les regalo de por vida y por la que nos cobraban la electricidad a precio de oro. Las sucesivas sentencias y laudos  internacionales que ha ganado el gobierno de España contra las reclamaciones de esto “ecojetas” y sus mariachis le dan la razón.

2.- Se ha enfrentado al lobby de las Televisiones Tele 5 y Antena 3, obligándoles a cumplir las sentencias del Tribunal Supremo que declaraban irregulares la asignación de canales a su favor y les obligaban a indemnizar a los perjudicados.

3.- Se ha enfrentado al lobby del carbón español, unos cuantos que se forran con el precio del carbón subvencionado por el que lo pagamos como si lo trajeran en primera clase de avión desde el otro extremo del mundo y de unos sindicatos y trabajadores que pretenden que mantengamos artificialmente unas condiciones laborales ajenas a cualquier comparación entre productividad y competitividad, y no digamos nada en cuanto a su aporte de CO2 a la atmosfera en contra de los criterios de Kioto o París.

Solo con estos tres ejemplos estaría más que justificado su papel como Ministro de Industria y Energía.

Un papel y una defensa de los intereses generales de los españoles de a pie que se han visto reflejados en el abaratamiento de la factura de la luz, el gas natural y butano sin ir más lejos y que le ha llevado a enfrentarse a lo más reaccionario y prolobbys del gobierno de Rajoy representado por  la Vicepresidenta  Soraya Sainz de Santamaría, esa que el grupo Prisa- El País y la SER, llevan años sin criticar y Montoro.

Pues bien han sido esos mismos sectores los que han aprovechado la propuesta de nombramiento de Soria para el banco Mundial los que han sacado las navajas para cobrarse pasados agravios.

¿Algún lector  cree a estas alturas que si el Sr. Soria se hubiera dedicado a beneficiar estos o parecidos lobbys tendría hoy alguna dificultad para colocarse en mejores Consejos de Administración del Ibex 35?