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miércoles, 29 de abril de 2015

El PSOE pretende, de nuevo, cargarse algo que funciona. La MUFACE. Igualar a los españoles por debajo es lo mismo que no trabajar para que todos mejoremos.



El PSOE vuelve a demostrar que no cree en el progreso de España y los españoles y su única propuesta es repartir la miseria entre todos y que reine la mediocridad. Antes lo sufrió la Educación y ahora quieren degradar la Sanidad.

La Fundación socialista  “Alternativas” ha presentado un informe elaborado por una decena de expertos en el que proponen entre otras  medidas para "regenerar" la sanidad pública en España  eliminar Muface y el resto de mutualidades de funcionarios a efectos de la prestación sanitaria. La Fundación del PSOE propone eliminar Muface y dar más competencias a Sanidad - elEconomista.es  http://www.eleconomista.es/sanidad/noticias/6667274/04/15/La-Fundacion-del-PSOE-propone-eliminar-Muface-y-dar-mas-competencias-a-Sanidad.html#Kku88ICAKBeT93Ux

Los redactores de esta propuesta entienden  "Actualmente ha habido un desarrollo desigual de la protección sanitaria”. Por ello proponen una nueva norma que integre todos los sistemas públicos de protección sanitaria en un "sistema único basado en la condición de ciudadanía española", suprimiendo a los efectos sanitarios las mutualidades de funcionarios (Muface, Mugeju e Isfas) pues según ellos este sistema genera unas condiciones "muy desiguales" en la atención sanitaria de este colectivo en comparación con el resto de ciudadanos. 

Lo que no dice es que de los 1.509.975 funcionarios acogidos a MUFACE en el año 2015, 1.227.936 funcionarios han elegido la sanidad privada frente a 282.039 que eligen la sanidad pública. 

Y tampoco cuentan que el coste sanitario de un mutualista atendido par una compañía privada es más barato para el Estado que otro que lo es por la Seguridad Social.

Y más barato no significa peor, sino al contrario. Y la muestra del nivel de satisfacción de los usuarios es que año a año más del 81% de los funcionarios vuelven a elegir seguir siendo atendidos por una compañía privada en lugar de por la Seguridad Social.

Igual ocurre en la educación donde una mayoría de los que tiene la opción elige la Concertada frente a la pública, siendo la concertada más barata para el estado que la pública.

El PSOE vuelve a sus raíces, en lugar de como aprovecho Tony Blair lo bueno de la herencia de Margaret Thatcher, al socialismo español le puede el sectarismo, la negación de la libertad de elección por el ciudadano y la igualación por debajo en vez de trabajar en mejorar el nivel de la prestación sanitaria para todos los españoles. Con tales ideas y tales dirigentes la proxima crisis llegara sin haber salido de la actual.

lunes, 30 de junio de 2014

El paradigma del juez estrella. El juez Castro juega a “ganar o ganar”


Anda estos días revuelto el patio judicial nacional a resultas del auto de imputación contra la Infanta Cristina y el recurso que al mismo ha planteado el fiscal Horrach ante la Audiencia de Palma de Mallorca.

El juez Castro ha planteado una de esas diabólicas situaciones en las que no importa cómo se resuelva él siempre va a ganar, y lo demás parece que le va al pairo.

Si la Audiencia rechaza el recurso resultara que siempre tuvo razón, si lo admiten y desimputan a la Infanta resultara que al Robín Hood de la justicia le han ganado el pulso los poderosos y no porque su auto sea un bodrio jurídico, más propio del tiempo de la inquisición que de un Estado de Derecho donde debe primar el principio de la presunción de inocencia.

Resulta llamativo que unos peritos de la Agencia Tributaria a los que él llamo nieguen que haya delito fiscal y el se empeñe en lo contrario. Si no iba a aceptar  su peritaje ¿para qué les pidió que emitieran su informe especializado? ¿Es que solo eran válidos si le daban la razón?

Me parece que el juez Castro no es perito en materia fiscal, sino carecería de razón el que hubiera llamado a los Inspectores de Hacienda por lo que debiera ajustarse al criterio de estos de que no existe delito fiscal, distinto es la falta administrativa que se sustanciaría en un acta de infracción y liquidación del importe no ingresado. Pues si es así, el juez Castro está actuando de manera contraria al derecho a sabiendas, y eso se llama prevaricación.

Por ello resulta aún más chulesco su desplante ante la fiscalía retándola a plantear una querella por prevaricación ante su proceder y el coro de los “progresistas” pidiendo que se reprenda al fiscal Horrach, pues si la Audiencia da la razón al fiscal esa posibilidad no sería tan descabellada, lástima que a la abogada de “Manos Limpias” solo le guste tomar cafelitos y compartir confidencias con el juez Castro. Recuerde señor juez, entre otras cosas,  que no solo hay que ser imparcial sino tambien parecerlo.

 

jueves, 22 de mayo de 2014

"En España no sobran empleados públicos", asegura el Gobierno. A lo mejor no, pero están mal repartidos

La afirmación gubernamental de que en “España no sobran funcionarios” corresponde a Jaime Pérez-Renovales, subsecretario de Estado de Presidencia del gobierno de España, es decir bajo la dirección de la Vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.
 
Y como sugiero en el titulo, esto es posible pero también lo es que están mal repartidos y que no se toman  medidas de fondo que tiendan a corregir este problema.
 
En España había a Julio de  2013, último dato del Boletín Estadístico  del Personal al servicio de las Administraciones Públicas, 2.547.720 trabajadores públicos entre funcionarios y laborales. De esta cifra, tres cuartas partes  tienen que ver con salud, educación, fuerzas armadas, seguridad y justicia, siendo el cuarto restante, unos 637.000, el aparato administrativo que le da soporte.
 
De los 2.547.720 empleados públicos el 22,3% corresponde al Estado, el 50,3% a las Comunidades Autónomas, el 21,5% a la Administración Local y el 5,9% a las Universidades.
 
Según el referido Boletín el número de empleados públicos había descendido en 29.026 en el periodo de Enero 2013 a Julio 2013, 3.428 en la Administración del Estado, 25.970 en las Comunidades Autónomas, 797 en la Administración Local y curiosamente, por los continuos lamentos que se escuchan de sus Rectores, sin embargo había aumentado en 1.169 en el caso de las Universidades.
 
Ante este dato cada vez son más los que señalan que el ajuste en el sector público “ha tocado suelo”, yo opino que no.
 
A este ajuste le hace falta una vuelta de tuerca más porque si no en poco tiempo volveremos a crecimientos desproporcionados y asimétricos del sector público cuando este ha sido uno de los motivos de desajuste de las  finanzas nacionales.
 
Y ese ajuste puede y debe venir por la movilidad funcional y territorial de los empleados públicos. Movilidad que no atenta contra sus derechos laborales y salariales.
 
Tal afirmación viene de la experiencia propia y la contemplación de cómo las normas-Régimen Básico del Empleado Público, RPTs- impiden la movilidad de funcionarios para puestos idénticos o similares dentro de la misma o distintas Administraciones lo que  nos llevan a contemplar departamentos sobre dotados de personal frente a otros infradotados del mismo  sin que ello tenga relación alguna con la carga de trabajo que soportan y lo que es peor impidiendo una correcta asignación de recursos personales, y consecuentemente materiales, a la prestación del servicio público.
 
Carece de todo sentido el que un Técnico de Administración General, un auxiliar administrativo, administrativo y otras muchas escalas o cuerpos de empleados públicos con competencias y funciones homogéneas no sean perfectamente trasvasables entre departamentos y Administraciones.
 
En una Unión Europea que con el Plan Bolonia quiere llegar a que las carreras Universitarias sean homogéneas en todo el territorio y las titulaciones reconocidas en el mismo sin necesidad de homologaciones posteriores ¿Cómo mantener que un técnico de Administración General que ha sacado su oposición no puede desempeñar con idéntica eficacia su labor en la Administración del Estado, Comunidad o Ayuntamiento?
 
A perdón, que me olvidaba de los reinos de Taifas y  “los cortijos”.
 
En la Administración Local ¿tan difícil es convocar oposiciones comunes de técnicos, administrativos, auxiliares para el conjunto de Ayuntamientos españoles?. Así se hace para los habilitados nacionales, Secretarios, Interventores y Tesoreros y funciona estupendamente.  Una vez aprobado estos técnicos podrían optar a cualquier plaza de España y no como ahora que eres funcionario de un Ayuntamiento y de ahí no te mueves en la vida.
 
Pero es que no hay razón alguna para que este planteamiento no se lleve al extremo y un técnico del Estado no pueda optar a un puesto de su categoría en una Comunidad o Ayuntamiento. Eso sí que haría realidad la “unidad de mercado” laboral dentro de la Administración, donde las remuneraciones fueran equivalentes para categorías y escalas con la única peculiaridad del complemento de destino que retribuye las diferencias debidas al distinto coste de la vida, peligrosidad, penalidad que pueda tener un puesto concreto sobre otro equivalente.
 
En estos tiempos de racionalización del gasto, ¿Cuántos organismos de selección y formación que están multiplicados en estado, Comunidades y Ayuntamientos no podríamos refundir?
 
Y si eso es así ¿qué sentido tiene seguir manteniendo oposiciones para médicos generalistas y especialistas en cada una de las Comunidades Autónomas?, que sentido tiene el que se impida la movilidad de los médicos y enfermeros entre las distintas comunidades por qué no se les reconoce el tiempo de trabajo o la categoría obtenida en un servicio de salud diferente.
 
Realmente puede que no sobren empleados públicos en España pero es evidente que queda mucho por hacer en cuanto a su racionalización y correcta distribución antes que aumentar su número, aunque claro es lo más fácil y agradecido.
 
Para quien quiera conocer un poco más la radiografía del empleado público y su distribución puede consultar

 

miércoles, 9 de abril de 2014

Voto libre, universal y secreto frente a las Mareas Blancas, democracia frente a demagogia.

Pasadas ya unas fechas  desde que el Gobierno Autonómico de Madrid desistió de su intención de externalizar la gestión ciertos centros sanitarios (hospitales y centros de salud) conviene volver la vista atrás y mirar hacia adelante para analizar la repercusión, motivaciones y verdadero respaldo de las movilizaciones “Mareas Blancas” que se opusieron a esta medida.

Lo indudable del caso es  que una movilización ciudadana, su articulación por los medios de comunicación de masas y un frente judicial han logrado paralizar una iniciativa que ni es nueva en la gestión de servicios públicos (véase la importancia, peticiones y pujanza de la educación concertada dentro del sistema público, universal y gratuito de la enseñanza) y desde luego no lo es en la gestión sanitaria pública como lo demuestra la Sanidad pública de Andalucía, SAS, que mantiene numerosos conciertos sanitarios con buenos resultados para el presupuesto de la Comunidad Andaluza y satisfacción para el usuario que en nada distingue el que el profesional médico, las pruebas a las que se le someten o las instalaciones donde la reciben sean o no de titularidad privada o pública.
Dichas “Marchas Blancas”, tituladas así por las numerosas batas blancas que se hacían ver en las mismas como supuesta expresión del respaldo de los profesionales de la sanidad en sus distintos estamento, tenían un marcado tinte corporativista y sindical.

Corporativismo y sindicalismo que desde presupuestos distintos buscaban el mismo objetivo.  Objetivo que no era otro que el que su actividad siguiera fuera de todo control que fiscalizara el cumplimiento de horarios, presencia, compatibilidades con la actividad privada de los profesionales, de la efectividad de las tareas sindicales, “liberaciones”, y con ello mantener su “staus quo” con su actual patrón, la Administración, que en su control, digámoslo suavemente, es más laxo que el que ejerce una empresa privada.
Así mientras unos, médicos, enfermeros y auxiliares, podrían sin impedimento mantener su actividad pública y privada en consultas y centros sanitarios de ambas titularidades sin preocuparse  de que alguien cobre exclusividades, sin respetarlas o lo más difícil todavía cubra horarios de consulta, pruebas u operaciones en la sanidad y privada superponiendo los horarios de una y otra (con perjuicio exclusivo del cumplimiento de las que le corresponden a la dedicación pública), otros, sindicatos, mantendrán sus comités, liberados y afiliación, cuestiones todas ellas que tienen mayor predicamento e implantación en lo público que en lo privado.

Y frente a estos ¿quién se acuerda del usuario? supuestamente unos y otros se remitían al interés último de este, el ciudadano, paciente, para justificar sus movilizaciones. Sin embargo poco o nada se ha dejado manifestarse a este colectivo, que somos todos.

Por ello resulta de interés un dato, que es acumulación de muchas decisiones individuales tomadas en el ámbito íntimo, anónimo y en función de las satisfacciones o intereses de cada uno. Me refiero a la decisión del colectivo de FUNCIONARIOS del Estado adscritos a MUFACE, 1.525.000 ciudadanos, a la hora de elegir si prefieren que los atienda la sanidad pública o privada.

Pues bien, esa decisión se ha decantado abrumadoramente a favor de la Sanidad Privada, 1.248.052 funcionarios, el 92,42% del total de 1.525.000 funcionarios de MUFACE, han optado por que los atienda una compañía privada.

Pero es que aún más, en pleno proceso de manifestaciones y debate público sobre la “defensa” del modelo público 94.305 funcionarios más que antes  han solicitado en enero de 2014 dejar de ser atendidos por el sistema sanitario público para pasarse a la privada frente a solo 7.737 funcionarios que habiendo estado en el 2013 atendidos por una compañía privada han optado en Enero del 2014 por cambiar al sistema sanitario público.

Las conclusiones que podemos sacar de ello son evidentes

La primera, el divorcio o total divergencia entre los intereses de los usuarios de la sanidad, de los que los funcionarios son un colectivo lo suficientemente numerosos y diverso para ser representativo, y la de los profesionales y sindicalistas que tanto dicen defender sus intereses.
La segunda, que solo si dejáramos al resto de usuarios, no funcionarios, manifestarse de igual manera, libre y anónimamente, sobre sus preferencias podría cualquier colectivo o gobierno manifestarse con certeza sobre los intereses u opiniones del colectivo de usuarios de la sanidad, educación (donde la elección y pujanza de la educación concertada es un índice evidente), etc. 
 
La tercera, que la conjunción de la acción de unos medios de comunicación como altavoces de una sola de las partes, sin contrastar razones, motivos e intereses que guían a unos y otros junto a la inacción de unos órganos judiciales que han eternizado sus decisiones, que no las ha habido, han llevado a que un gobierno democrático haya tirado la toalla por carecer de un horizonte temporal mínimamente cierto para poder plantear las medidas transitorias de un sistema de gestión a otro y no quedarse en tierra de nadie con los inconvenientes que plantean estas situaciones en la gestión del presupuesto, plantillas, etc. con el añadido de unas elecciones europeas y autonómicas a la vuelta de la esquina en las que la instrumentalizacion de la calle podia eludir otros debates e indisponer al electorado ante una de las opciones.

La cuarta, la hipocresía o esquizofrenia que nos lleva a atacar en público lo contrario aquello que de manera cotidiana llevamos a cabo privadamente ¿cuántos de aquellos que se manifestaron no llevaban en sus bolsillos una tarjeta de Sanitas, ASISA, ADESLAS u otras compañías privadas de asistencia sanitaria? ¿cuántos de los funcionarios presentes en las manifestaciones acababan de elegir una compañia privada para la asistencia sanitaria propia y de sus familiares? ¿Por qué entonces negarles a los demás lo que quieres para ti?
La quinta y última no es otra que la falta de un verdadero debate de fondo sobre los motivos en la toma de decisiones o posturas. Razones que son de presupuesto, de la correcta asignación de recursos a la gestión de los servicios, de la exigencia de responsabilidad y cumplimientos de obligaciones a unos y otros y por último de la falta de  investigación del papel que habrán tenido en “alentar” el movimiento de los colectivos sanitarios afectados, especialmente los médicos, y de los medios de comunicación las compañías sanitarias privadas que no concurrieron al concurso.

Curiosamente entre estas se encuentran las de mayor implantación, las que tienen mayor infraestructura y muy seguramente serían las más perjudicadas, de tener éxito la experiencia, de ser las más perjudicadas por la baja en la contratación de pólizas privadas de atención sanitaria, ¿Por qué quién pagaría una póliza sanitaria privada complementaria de la asistencia pública si esta me atendiera lo rápido y bien que ahora lo hace la privada?