lunes, 12 de febrero de 2018

Pedro Sánchez y el indice de libros prohibidos


Cuanta verdad hay en aquello de que la izquierda predica libertad y se pasa todo el día prohibiendo.

No otra cosa es lo que anda procurando Pedro Sánchez con su proyecto de ley de memoria Histórica o La del colectivo LGTB y no sé cuantas más cosas, ya saben ustedes esas cosas del poliamor, cisgenero, androfilio, ginecofilio y otras lindezas.

Y es que si tales proyectos de normas se argumentan bajo el paraguas de la “protección de…” la verdad es que su eje vertical radica en la “prohibición a…” con la consecuente pena monetaria o de cárcel para quien se atreva a discrepar, refutar o discutir la que va a ser instaurada como la verdad única, acompañándolo de una suerte de muerte civil consistente en la pena de inhabilitación especial para profesión u oficio educativos, en el ámbito docente, deportivo y de tiempo libre, por un tiempo superior entre tres y diez años al de la condena de cárcel que te haya caído por atreverte a discrepar.

Y como toda verdad revelada, única y excluyente, quien habrá de dictaminar que está fuera de los límites será una “Comisión de la Verdad” y el “Consejo de la Memoria de España” que tendrán como función determinar las violaciones de los derechos de las víctimas del franquismo que, oh paradoja, extienden más allá de la muerte del dictador, Noviembre de 1975, hasta el 31 de Diciembre de 1978, fecha de la entrada en vigor de la Constitución española vigente.

Dado que las referidas leyes habilita al juez o tribunal para acordar la destrucción, borrado o inutilización de los libros, archivos, documentos, artículos y cualquier clase de soporte objeto del delito no está lejano el día en que las plazas y calles de nuestra querida España veamos reproducirse la más espantosa imagen de ignorancia y sectarismo que fue la quema de libros en la plaza de la Ópera de Berlín el 10 de mayo de 1933.

En aquella infausta ocasión, «Aktion wider den undeutschen Geist», en español «Acción contra el espíritu anti-alemán», fueron arrojados al fuego los libros de aquellos autores que habían sido condenados al ostracismo. Aquí puede pasar otro tanto de lo mismo, sino más dado la conocida tendencia de los españoles de llevar todo hasta el extremo.

Si no ponemos remedio volveremos a ver a los estudiantes denunciando a profesores y catedráticos cuyo método científico corresponda a puntos de vista liberales.  Y no por ello se librarán los profesores con una «posición política irreprochable» pues estos hoy, al igual que ayer, podrán ser denunciados si demuestran «un talento mediocre» a juicio de algún iletrado miembro de la “joven de la guardia roja”, obligando a unos y otros a abandonar su puesto de trabajo en las aulas.

Quienes discrepemos habremos de buscar en la sombra la expresión de nuestro pensamiento y de nuevo habremos de buscar fuera de nuestras fronteras los “libros prohibidos” que circularan de modo clandestino entre aquellos que aún conservemos el gusto por la libertad de pensamiento, con la amenaza constante para nuestras vidas y haciendas si somos descubiertos en tan peligrosa acción.

Quien leyendo hasta aquí haya esbozado una sonrisa en la consideración de que estoy exagerando hasta el extremo le recomiendo la lectura de tres obras indispensables, “1984” de George Orwell, ”Fahrenheit 451 de Ray Bradbury y el siguiente párrafo de Martin Niemöller

«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí,
no había nadie más que pudiera protestar.»

Y recuerden que nadie creía que los separatistas catalanes llegarían a tanto, y ahí están dando la matraca.

jueves, 8 de febrero de 2018

La secta no admite discrepantes

La mujer que diga que nunca ha sentido discriminación miente”, así de rotunda se expresaba la actriz Penélope Cruz en la última gala de los Goya, remedando aquello de si no estás conmigo estás contra mí, en línea con el movimiento #meetoo que está asolando la otra orilla del atlántico e intenta arrastrarnos a todos en su ofensiva puritana y sexista.

De igual modo que un mal periodista nunca permitirá que la realidad le reviente un buen titular está señora y su corte de palmeros no admiten la mínima desviación a su verdad revelada. Si tuvieran un mínimo sentido crítico se verían reflejados en aquellos que tanto critican pues su actitud no es muy distinta de aquellos que mantenían contra toda evidencia científica que la Tierra era el centro del universo.

Y ello porque no sé si se han pasado por cualquier oficina de la Administración, hospital, sala de justicia o toma de posesión de opositores aprobados para comprobar que la presencia femenina es preponderante frente a la masculina. Menciono estos espacios porque el acceso a los mismos son producto de una oposición donde cada uno de los que opta lo hace en base a sus conocimientos y donde la discriminación es imposible, y lo hago porque numéricamente no es nada irrelevante.

Juezas, medicas, maestras y otros tantos colectivos de mujeres podrían decirle a esta señora tan mal informada que su acceso a un empleo o profesión no se justifica por cuota alguna sino por una probada capacidad y mérito conseguido tras no pocos años de estudio y esfuerzo.

Pero esa parte de la realidad no interesa, lo que si interesa es la matraca de la queja permanente de la que viven muy bien remunerados componentes de “observatorios” y demás asesores de género, brechas salariales y otros inventos al uso de quienes son incapaces de ser otra cosa o de otra manera.

Desgraciadamente no es el caso de la Sra. Cruz el único caso de simplismo y lo lamentable es que el estar a favor de la corriente arrastra a quien debiera estar por encima de estas cosas y contemplar la realidad con ecuanimidad. Me refiero en este caso a la ministra de Sanidad, Dolores Monserrat, que preguntada por su pertenencia a la “cuota” femenina y catalana del Gobierno de España reconocía sin pudor serlo por catalana y sin embargo descartaba airadamente que su puesto fuera debido a la cuota femenina, si no muy al contrario por su preparación para el cargo.

¿Se habar parado a pensar la Sra. Ministra que tanto como a ella puede molestarles a miles de mujeres que su progreso profesional se le vincule a la pertenencia a una “cuota”? Pues por favor no persistamos en el error.

  

  

domingo, 28 de enero de 2018

Greenpeace vive del hambre y enfermedad en el Tercer Mundo


No lo digo yo, sino 110 premios Nobel de Medicina, Física y Química que se han dirigido contra la ONG supuestamente ecologista por sus campañas contra los alimentos transgénicos.

Contra la demagogia, datos. El arroz es el producto de mayor consumo en los países del Tercer Mundo, cuyas poblaciones tiene serios problemas de desnutrición y graves carencias de Vitamina A cuya falta produce ceguera, mortalidad infantil y problemas durante el embarazo.

Pues bien, los de Greenpeace no cesan de oponerse al cultivo del arroz dorado, un cultivo transgénico con gran cantidad de Vitamina A que podría evitar esta carencia que sufren 250 millones de personas en África y el Sudeste Asiático. Adelantándome a aquellos que inmediatamente me atacaran por defender a multinacionales que controlan el mundo y tienen como único fin enriquecerse les diré que este alimento NO está sujeto a Patente alguna.

Y es que sorprende la doble moral de estas y otras organizaciones como la Unión Europea, 17 de cuyos Estados tienen prohibido estos cultivos y que sin embargo bien que importan más de 70 productos transgénicos para la alimentación animal y, cosa curiosa, para fabricar los billetes de euro.

En este momento es conveniente que reflexionemos si nuestro planteamiento como europeos que tienen su frigorífico lleno y sus opciones de alimentarse no tiene límites y cuya última preocupación es luchar contra la obesidad, no viene a ser una muestra más de clasismo, colonialismo frente a una población cuya opción vital del día a día consiste en si podrán alimentarse a ellos y a sus familias.

Por ello y ante la amenaza del empobrecimiento y la salinización de los suelos, la escases de fertilizantes y agua dulce-aunque siga lloviendo como siempre somos más seres humanos en el mundo con mayores necesidades de consumo e higiene- no podemos quedarnos en el “postureo” o tic progre mientras la población de África aumenta pero sufre de una alimentación monótona y pobre en vitaminas o metales.

Por ello resulta aún más paradójico que mientras los avances de la transgénica no se discuten en las industrias microbianas o farmacéuticas nos negamos a similares avances en el campo de la alimentación humana y animal como demuestra que ha bastado modificar levemente un solo gen para que nazcan animales resistentes a la peste porcina africana que en el siglo XX a punto estuvo de acabar con la cabaña porcina española.

Y contra ello no caben argumentos simplistas de que el 30% de la producción de alimentos va a la basura ¿acaso estamos diciendo que alimentemos a los negros y amarillos, con todo el deje racista que se quiera, con cabezas o entrañas de pescado y mondas de patatas?

En un mundo en el que las mascotas de los satisfechos y bien alimentados habitantes de Europa comen mejor y más variado que millones de niños y adultos del Tercer Mundo la adopción de transgénicos no es una opción es una obligación moral bastante más efectiva que dale al clic de me gusta en contra del uso del glisofato por el solo hecho de que lo digan los “ecolojetas” de Greenpeace sin pararnos a informarnos de que es y los beneficios que nos proporciona a nuestra vida diaria.

Por ello la próxima vez que vaya a hacer una donación a Greenpeace convendría que pensara por un momento si no estará condenando al hambre o la enfermedad a algún semejante en el Tercer Mundo.

lunes, 22 de enero de 2018

¡Basta de mendigar perdón!


Apenas terminado el último viaje del Papa Francisco a Iberoamérica, al parecer de quien esto escribe la máxima autoridad del catolicismo ha vuelto a cometer el error que viene repitiendo desde el inicio de su papado y que no es otro que seguir pidiendo perdón en nombre de toda la Iglesia católica.

En este caso ha sido con motivo de los abusos a menores por parte de algunos religiosos o laicos pertenecientes a organizaciones católicas.

Y da lo mismo el motivo, puesto que en otras ocasiones lo ha sido por la acción en tiempos pretéritos de la Inquisición en Italia o en España, por conductas aisladas de algunos eclesiásticos en la evangelización de América, la condena a Galileo o la acción u omisión durante el genocidio de los hutus y tutsis en Ruanda, suma y sigue sin tener fin.

Mi hartazgo no supone dejar de reconocer que estos u otros comportamientos individuales hayan tenido lugar sino en que es una postura que en nada ayuda a su corrección y en nada mejora la imagen de la Iglesia católica en el mundo.

Y no lo hace porque respecto a la mayoría de las recriminaciones descontextualizadas o histéricas sobre comportamientos pretéritos y que en su caso debieran ser enjuiciadas conforme a los principios y acciones que regían en cada época, el pedir perdón es inútil e incluso contraproducente y desde luego anti histórico al juzgarlos según los parámetros de nuestra época, por otro lado, tan cambiantes y en algunos casos poco edificantes.

Pero es que además de aquellos comportamientos que pueden situarse en el presente inmediato, a los receptores del mea culpa les trae al pairo las palabras del Papa y en ningún caso estarán satisfechos pues lo que pretenden, con justicia, es la reparación del mal causado con el encauzamiento, y en su caso condena, por los tribunales civiles y canónicos de sus autores.  Y por ello las palabras no son nada si por las autoridades civiles o canónicas no se hace nada para hacerlo efectivo. Por ello las disculpas, de haber quien tuviera que darlas, no debía haberlas verbalizado el Papa Francisco sino en su caso el supuesto arzobispo encubridor chileno y solo sus actos de supuesto encubrimiento y lo de los supuestos abusadores ser objeto de reprobación, enjuiciamiento y en su caso condena.

Pero es que hay más, si todo lo anterior puede predicarse de los supuestos afrentados por actitudes o comportamientos individuales, y muy minoritarios, casi anecdóticos dentro de la masa de creyentes y clero de la iglesia católica, que no decir de todos aquellos colectivos que no paran de clamar para que la Iglesia Católica asuma todo lo malo que en el mundo ha sido.

Estos, las Iglesias anglicanas, indigenistas, animistas, las asociaciones de homosexuales, feministas en sus muy variadas vertientes y un largo etcétera, nunca estarán satisfechos y lo exigirán una y otra vez sin permitir que se olvide la supuesta afrenta puesto que ello los pone en una posición de superioridad moral frente al catolicismo, su obra y las naciones que histórica o actualmente profesan mayoritariamente dicha creencia.

Y es que la verdad es que los supuestos o reales excesos se han dado en todo tiempo y en todo tipo de sociedades y no por ello aquellos que fuimos invadidos por la antigua Roma nos pasamos un día y el siguiente también echando en cara de los actuales habitantes de la ciudad eterna el martirio de Numancia o el asesinato de Viriato. Y no lo hacemos porque aparte de ser un anacronismo,  porque sabemos que buena parte de lo que somos se los debemos a los principios de orden, justicia, organización, derecho y tradiciones que ellos nos enseñaron y nosotros asumimos como propios transmitiéndolos a nuestros hijos.

Pues lo mismo pasa con la Iglesia católica y quienes nos sentimos miembros de ella, que asumimos lo malo, pero también la enormidad de la obra evangelizadora, inspiradora de los derechos humanos, de la dignidad humana que ha supuesto la aplicación y doctrina católica allí donde ha estado presente.

Porque frente a las manchas que pudiera haber en la labor del conjunto lo que sobresale es la defensa de cualquier persona como igual en derechos y dignidad que la Iglesia ha pregonado de todos sin diferenciar raza o condición. De ello el ejemplo más palpable es la defensa de los pueblos indígenas y su cultura en Iberoamérica que se demuestra en la pervivencia de dichos pueblos y cultura quinientos años después del descubrimiento e incorporación  al Imperio español que por cierto siempre defendió el carácter de aquellos como  ciudadanos en igualdad de derechos como cualquier otro habitante del Imperio, cosa que desde luego no pueden decir los nativos de la América del Norte, los negros de África e hindúes que sufrieron la colonización de ingleses, holandeses, belgas y otros que los trataron como razas inferiores cuando no como cosas o peor que cualquier cosa.

Por eso Su Santidad Francisco, en mi nombre nada de pedir perdón.

martes, 19 de diciembre de 2017

Contra las mentiras separatistas. En España no es posible un “pucherazo”


 
El penúltimo vomito de la campaña de los separatistas es el de denunciar un “pucherazo” en las próximas elecciones autonómicas del 21 de Diciembre.

Pues bien, esto en España es imposible. Contra las mentiras datos.

Quien haya participado en alguna elección como vocal, presidente de mesa, representante de la Administración o como apoderado o interventor de algún partido en las elecciones saben que eso es imposible ¿y por qué?

Lo primero es que las máximas autoridades en cada mesa electoral son los vocales y el presidente que se eligen por sorteo público y secreto entre los electores de esa mesa que solo pueden votar si se acreditan con su documento de identificación personal y están inscritos en el censo.

Además, los grupos políticos que concurren pueden tener interventores y apoderados en todas las mesas electorales para controlar la limpieza de las votaciones y el recuento de votos.

Pero es que hay aún más, el recuento de los votos es público pudiendo presenciarlo cualquier ciudadano que permanezca en el Colegio electoral una vez concluido el horario de votaciones.

Una vez concluido el recuento, los resultados se escriben en un acta cuyas copias en sobre cerrado van a la Junta electoral, al juzgado, una se cuelga en los tablones del exterior del Colegio y el resto de copias se lo llevan los representantes (interventores y apoderados) de los partidos políticos.

Es decir, los datos llegan por tres caminos distintos a tres entidades distintas: Junta electoral, Juzgado y partidos políticos, siendo custodiados por el presidente de la mesa electoral, los servicios de correos y los miembros de los partidos.

Durante el proceso de votaciones y recuento de votos emitidos, los Interventores, apoderados de los partidos políticos pueden impugnar las votaciones por aquellas irregularidades que entiendan hayan podido producirse en la votación o recuento y estas pueden llevarse a la Junta electoral o al juzgado ordinario.

Por si todavía quedara alguna duda a las 48 horas de terminar las votaciones los representantes de los partidos se reúnen en el juzgado para el recuento definitivo sobre las actas originales que les han llevado directamente de la mesa de votación al juzgado y hasta ese momento los resultados no son definitivos.

Así que el discurso mentiroso de Puigdemont y sus secuaces no es más que ganas de enredar.

lunes, 11 de diciembre de 2017

A la reforma fiscal de Trump le falta la “trampa noruega” para desenmascarar a los “millonarios progres”


 
Al presidente de Estados Unidos, aunque tenga buenas ideas le puede lo impulsivo y su prepotencia le hace no mirar a los demás para aprender cómo tratar a los progres demagogos.

Y es que aún antes de estar aprobada y de conocerse sus términos exactos (existen diferencias entre los textos aprobados por el Senado y el Congreso de los Estados Unidos) ya se han alzado voces en contra de la reforma fiscal de Trump y curiosamente estas críticas han venido de un grupo selecto de 400 millonarios que lejos de pedir pagar menos solicitan pagar más.

Entre estos supuestos filántropos se encuentra el especulador financiero George Soros que no tuvo empacho en hundir la Libra esterlina británica en 1992 y ganar en aquella ocasión mil millones de dólares.

Sorprende entonces que frente a estos actos que retratan al personaje, ahora denuncie que esta reforma fiscal porque aumentará la desigualdad en Estados Unidos, afectará a servicios básicos y pida que por el contrario el Gobierno les suba los impuestos.

El discurso es directo, sencillo, efectivo y como digo Trump no ha tenido la cintura que si ha tenido el Gobierno de Noruega para desenmascarar a los progres de boquilla.

Y es que el gobierno noruego al plantear su reforma fiscal que bajó significativamente los impuestos de esa nación escandinava se encontró con similares críticas por parte de los socialistas. Frente a ello el gobierno noruego puso en marcha la posibilidad de que aquellos que consideraran insuficiente la cantidad de impuestos que pagaban que lo corrigieran mediante el pago voluntaria de una cantidad mayor.

El que en el primer mes de aplicación de la medida solo se hayan hecho ingresos por apenas 1.000€ retrata mucho a aquellos que predican para los demás y dan poco o ningún trigo.

Trump está todavía a tiempo de poner en evidencia a estos multimillonarios para ponerlos frente al espejo de su hipocresía o por el contrario facilitarles lo que voluntariamente predican para los demás.

Con eso reforzaría lo que no deja de ser una inmejorable noticia para la mayoría de los estadounidenses como es el duplicar el mínimo exento para las familias, de 12.000 a 24.000 dólares, y para las empresas bajando del 35% al 20% el tipo impositivo lo que redundara en las mejoras de las condiciones de sus trabajadores y la retribución a aquellos que invierten en ellas

Y es que no hay mayor desigualdad que la que se produce por las decisiones arbitrarias de los gobiernos de turno o someter a los intereses de los grupos de presión la redistribución de las rentas, tanto más cuanto es la sufrida clase media la que soporta, en Estados Unidos y España, la mayor parte del esfuerzo fiscal porque somos aquellos que estamos más controlados y tenemos menos herramientas para eludir el pago de los impuestos.

Por ello ante el ejemplo de Estados Unidos solo hay que pedir que el ejemplo cunda y nos llegue algún día a nosotros.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Puigdemont, entre el principio y el complejo de Peter



Si no fuera por el daño que ha hecho y el que parece empeñado en continuar haciendo el personaje no merecería mayor atención. Pero hete ahí que, aun siendo un mentiroso manifiesto, un incompetente peligroso hay un buen número de catalanes que parecen abonados a abundar en el error y mantienen la intención de votarlo.

Puigdemont en cualquier estudio de psicología e ingeniería social aparecería como el cumplimiento superlativo del Principio de Peter, aquel porque el incapaz, el inane, o más sencillamente el peor de los sujetos puede escalar hasta lo más alto de la jerarquía política para hacer realidad de aquello de cuanto peor, mejor.

Su propio acceso a la presidencia de la Comunidad Autónoma catalana ya fue de traca. Aupado por los antisistema de la CUP se convirtió en el brazo ejecutor de su mentor Artur Mas a la vez que supeditaba su acción de gobierno al delirio separatista de aquellos que reclamaban la Republica catalana “aquí y ahora” sin más propósito que romper la convivencia de todos los españoles y poner patas arriba nuestro sistema político a ver si con este cuanto peor mejor sus colegas de Podemos se hacían con las riendas del poder político en lo que restara de España.

En estos años ninguna mejora se conoce en la educación, sanidad o economía catalana. Todos sus afanes, esfuerzos y presupuestos han ido encaminados a la misma idea, el soborno de aquellos que viéndose “regados” con subvenciones, mejores sueldos, promociones profesionales vinculadas a su implicación con el proceso separatista y excluyente, realimentaban el fenómeno de manera exponencial.

Y todo ello para después de tanto afán concluir en la nada. Mucho ruido... y no es que haya habido pocas nueces, es que han estado a punto de secar el árbol, como demuestran las deslocalizaciones de empresas, la perdida de inversiones, la bajada de ventas, alquileres y lo que es peor la generación de un enfrentamiento entre vecinos que tiene trazas de continuar durante mucho tiempo.

Si esto fuera poco nuestro prófugo de la justicia está aquejado del complejo de Peter Pan, aquel niño vestido de Robín Hood que se negaba a crecer. Y es que, comprobada su más absoluta soledad, abandonado por todos aquellos que le daban palmaditas en la espalda y le decían “pa´lante muchacho, tu puedes” prometiendo no sé qué apoyos o mediaciones internacionales arremete contra la democracia, justicia española o la mismísima Unión Europea.

Como otros muchos juguetes rotos de la política no se sabe muy bien si lleva a la risa o a la pena. Aunque pensándolo mejor son los catalanes en los que aún encuentra apoyo quienes más pena me dan por su ceguera voluntaria y su nula voluntad de enmienda, va a ser verdad que lo que de verdad necesitan son trenes llenos de psiquiatras.