sábado, 24 de enero de 2015

Contra la crisis: Más Unión Europea. (I) Necesitamos un verdadero Banco y Tesoro Central


La lectura del  artículo de Jesús Sánchez-Quiñones en el Confidencial  http://blogs.elconfidencial.com/economia/informacion-privilegiada/2015-01-06/la-medicina-americana-no-funciona-en-europa_616757/ es un toque de atención para  reclamar algo que beneficia a todos los europeos como es  mayor unidad de mercado, mayor libertad de circulación de trabajadores, capitales y servicios.

Y todo ello como previo a la reclamación de la Unión política, único medio para que Europa adquiera su verdadera dimensión como agente activo en la política mundial y dejemos de ser 28 “marujas” cada una tirando para nuestro lado y destruyendo lo que tanto ha costado formar.

La fortaleza de los Estados Unidos como primera potencia mundial frente a la Unión Europea  radica en:

·        Un solo país y un solo idioma frente a 28 países con 24 idiomas diferentes

·        Una sola moneda, el Dólar, frente a un Euro implantado en 19 de los 28 países de la Unión Europea con ausencias tan notables como el Reino Unido, Suecia, Dinamarca y Polonia.

·        Un mercado único frente a 28 regulaciones diferentes pues por mucho que pregonemos la libertad de circulación de personas, mercancías, servicios y capitales siguen existiendo diferencias regulatorias nacionales que dificultan los intercambios.

·        Un gobierno único, un Tesoro único y un banco Central, la Reserva Federal, únicos frente a 28 gobiernos nacionales,  un Banco Central Europeo que convive con 28 bancos centrales y 28 Tesoros nacionales.

Mientras no resolvamos estas carencias la Unión Europea no podrá afrontar el papel de potencia mundial que le corresponde si nos atenemos a

·        Sus 507 millones de habitantes frente al os 318 millones de estados Unidos

·        Su PIB de 17 billones de Dólares frente a los 15 billones de Dólares de los Estados Unidos

·        Sus 4.422.773 km2 de superficie frente a los 9.831.510 km2 de los Estados Unidos

Por ello es urgente que vayamos superando estas diferencias, y cuanto antes mejor, para reclamar el papel que le corresponde a Europa en el mundo y arrumbemos de una vez a los “euroescépticos” que con su visión pacata y pueblerina creen que podrán salvaguardar sus “privilegios” o status quo en un mundo cada vez más interrelacionado con argumentos del miedo y el egoismo.

Además si tenemos en cuenta que dentro de la Unión Europea el “núcleo duro” lo quiere  representar la Eurozona debiéramos  empezar por reforzar el papel institucional donde al día de hoy es imposible una coordinación entre el Tesoro, el BCE y los gobiernos del área.

El Banco Central Europeo, como  la Reserva Federal americana, tiene como objetivo el control de la evolución de los precios, entendiendo por tal lograr un nivel de inflación cercano pero inferior al 2%. Pero a diferencia de la Reserva Federal el Banco Central Europeo no tiene como objetivo buscar un nivel máximo de empleo lo que le resta implicación y el necesario acompañamiento con la economía no financiera, la no monetaria.

Por ello el actual plan de Compra masiva, el QE, no va a tener los mismos efectos, en el tiempo y en la cantidad, que tuvo su equivalente en los Estados Unidos. Es un elemento necesario pero no suficiente para ello y por ello los líderes europeos hacen bien en recordar que hace falta proseguir y perseverar en las reformas que doten a Europa de mayor flexibilidad y unidad de mercado.

Y es que entre otras cuestiones, en línea con las reticencias del Bundesbank, la mutualización  del riesgo no es total  limitándose al 20%, y asumiendo los bancos Centrales nacionales el otro 80%.

Y ello le resta compromiso, credibilidad que, eso sí, debía venir acompañado por una lista de compromisos concretos en la materia y en el tiempo de los miembros de la eurozona de reformas estructurales como fue en su momento el pacto de Estabilidad.

Es por ello que la única salida que le queda a Europa es ir cediendo soberanía en sus máximas instituciones, Gobierno, Bancos Centrales y Tesoro si no queremos ser irrelevantes política y económicamente lo que a l final redundara en el nivel de vida de nuestros hijos. En ello es a lo que debiéramos aplicarnos los ciudadanos más que en buscar salva patrias que siguen engañándonos y pretendiendo que la fiesta lo paguen siempre otros. No está de más recordar que cuando se escupe para arriba la saliva siempre nos vuelve a caer en nuestra cara.




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