martes, 20 de enero de 2015

Si Ceuta y Melillan lindaran con Dinamarca, Belgica o Letonia a ver cuanto les duraba el buenismo y la hipocresia


El tema de las fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos y el esfuerzo español en evitar la inmigración ilegal se ve periódicamente criticado por el Comisario de  Interior en la Unión Europea, ONGs y el oportunista de turno.

Este alto representante, da lo mismo su nombre o nacionalidad, cuestiona reiteradamente los medios, humanos  o técnicos,  que España  pone para evitar las avalanchas de inmigrantes africanos en nuestras fronteras.

Ahora ese papel le ha tocado al representante del Consejo de Europa para los Derechos Humanos, el letón Nils Muiznieks,  que sostiene que no se pueden legalizar las devoluciones en caliente.

Estas y otras cuestiones  puestas de relieve por personas bien pensantes, y seguro que bien intencionadas, lo que ponen de relieve es su hipocresía y relativismo ante un problema que les cae muy lejos de sus despachos en Bruselas o Estrasburgo.

Y la solución la tienen en su mano.

Señores del Consejo de Europa, de la Comisión Europea, no esperen a que estos inmigrantes lleguen a la frontera de Ceuta y Melilla.

Vayan a Níger, Mauritania, Camerún, Senegal,  etc. y pongan allí aviones para todo el que esté interesado en venir a Bruselas, Estrasburgo o Copenhague y déjenlos desembarcar en estas ciudades sin condiciones, denles una vivienda, trabajo, sanidad gratuita,  la residencia, etc. a ellos y sus familias.

Evítenles a estas personas las “marchas de la muerte” a través del desierto, el que caigan en manos de las mafias, la peligrosa travesía  a través del Mediterráneo o Atlántico además de las penosas condiciones de su internamiento en los Centros españoles de transferencia en Ceuta, Melilla o las Islas Canarias.

Así de fácil, no esperemos  a la “torpe” y supuestamente ilegal actuación de las autoridades españolas.

¿A qué va a ser que no? Pues mientras no sean capaces de hacer esto lo mejor que pueden hacer es callarse y tratar de ayudar a España en vez de ponerle pegas a todo lo que hacemos para impedir que  el que pega “la patada en la frontera” tenga al final más derechos que aquel que solicita su entrada en España y Europa en Consulados y Embajadas respetando las normas.
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