viernes, 28 de octubre de 2016

Pedro Sánchez ante su duda entre la incoherencia y la insignificancia

 
Como Hamlet, príncipe de Dinamarca, el exsecretario general del PSOE debe estar meditando su particular “to be or not to be”.

Y es que  él solo se ha puesto en el disparadero con su celebrada frase “no es no ¿Qué parte no entiende?”. Todo aquel que haya participado en una negociación sabe antes de comenzarla que ha de haber un momento en el que ceder y para ese momento debes tener preparado un “Plan B”.

Pero Pedro no, él era el más guapo y listo de la clase e iba a solucionar la ecuación de

No a Rajoy

No a Podemos

No a terceras elecciones

Nadie veía la solución a ese acertijo, solo él, claro que detrás de tal seguridad solo existía una mentira, mentira que denuncio Felipe González que creyó hasta el último momento que era una estratagema para arrancar al PP la dimisión de Rajoy o concesiones mayores en materia educativa y económica con las que el PSOE pudiera justificar su abstención ante el PP.

Pues ben ahora se encuentra ante otro dilema imposible y nadie va a hacer por solucionarle la papeleta

Si se abstiene pierde la coherencia y firmeza de sus convicciones, dejando en un papelón a los que secunden el No

Si vota no ¿Cómo va a presentarse a Secretario General del PSOE y pretender, si gana, que alguien obedezca sus mandatos?

Si al final opta por ir al baño en el momento de la votación quedara como un cobarde y solo cosechara el rechazo de los que aún le siguen, más por conveniencia que por convicción.

Pedro Sánchez es un cadáver político, lo que pasa es que aún no lo sabe.

 

 
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