jueves, 9 de octubre de 2014

Quien tiene boca se equivoca. Y Arturo Pérez Reverte se equivoca gravemente y debiera aprovechar para rectificar.


España es una nación de desafueros y excesos. Para lo bueno y lo malo. Y con el caso del Ebola estamos llegando a lo superlativo sacando las cosas de quicio.

Y en ponerlas de nuevo en su sitio tienen mucho que hacer personas de entidad, respetabilidad y solvencia como Pérez Reverte o la comunidad científica.

Por eso tal vez me duela más el exabrupto de Pérez Reverte “Propongo poner el perro en observación y sacrificar a la ministra. No hay color.”.  Y me duele por injusto e impropio de una persona relevante que debiera mantener la sangre fía y el sentido común como premisa cuando hay tantos que con tanta facilidad pierden la cabeza y le dan demasiado fácil a la lengua.

Sigo a Perez Reverte como escritor en su saga del “Capitán Alatriste” pues otras novelas como el pintor de batallas o la carta esférica me parecen un bodrio.

Como columnista lo sigo esporádicamente en sus artículos dominicales donde refresca la historia de España en la figuras de sus héroes o gestas y de vez en cuando nos despelleja poniendo en evidencia algún vicio patrio.

Y como corresponsal de guerra lo seguí cuando escribía para la revista “Defensa” o en su libro sobre el tema “Territorio Comanche”.

Y es bueno que existan personas como Quevedo en su momento o ahora Federico Jiménez Losantos o el mismo Pérez Reverte que se separen de lo “políticamente correcto” poniendo de relieve otro punto de vista o razones que se nos escapan de los hechos de actualidad.

Pero eso no quita que precisamente para alejarse de la marabunta, del saber y opinar de todo sin más fundamento que las vísceras, a ellos, y en este caso al aludido le debamos exigir mesura y pensar las cosas antes de abrir la boca porque como dice el clásico “Somos dueños de nuestro silencio y esclavo de nuestras palabras”.

Por ello y con la capacidad de autocrítica que le presupongo a Pérez Reverte le toca rectificar y pedir perdón, que aquí como en cualquier sitio “quien tiene boca se equivoca”.
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