lunes, 17 de noviembre de 2014

“El Show de Truman”, calumnia que algo queda, las pruebas de tu inocencia no interesan a nadie.


Somos los españoles muy dados al “pendulazo”, igual elevamos a los altares a cualquiera impulsados por las emociones primarias y facilonas que de igual modo, y por las mismas “razones”, lo echamos al charco y escupimos sobre su nombre.

Para ello influye, y mucho, el tratamiento que los medios de comunicación dan a la noticia, la atención que pongan sobre  aspectos públicos o privados de los personajes y lo que es todavía más arbitrario de las “sentencias” de unos tertulianos que igual opinan de una receta de cocina, de la vida privada de una tonadillera  e incluso de lo adecuado o no del tratamiento del ebola corrigiendo de paso a los expertos y organizaciones Internacionales en la materia. 

Una tremenda responsabilidad que recae en las televisiones y programas “amarillistas” que dan cancha e estos individuos que como el Maestro Ciruela no saben leer y ponen escuela.

De los últimos ejemplos de este escarnio  lo tenemos con el Presidente autonómico extremeño, el Sr Monago.

Primero se lanza la especie, vestida de “exclusiva”  en el Mundo, de sus supuestos 32 viajes a costa del presupuesto del Senado y comienza la caza de brujas. Que si corrupción, que si debe dimitir, se aliña todo con el toque “rosa” de una relación sentimental y ya está todo el cacao montado.

Poco importa ya que este señor acredite que 22 de esos viajes los pago con su dinero, poco importa que justifique 16 viajes a cargo del Senado como de trabajo y muestre así sus agendas en aquellos días, da lo mismo. Este señor ya estaba condenado por el Telediario y nadie le va a levantar el halo de sospecha que se ha volcado sobre él.

Informaciones sesgadas, malintencionadas y no contrastadas. ¡Qué más da¡. Se exige al político que sea un santo, que sea pobre, que sea eficaz, que asuma de manera inmediata responsabilidades al calor de la escandalera, con independencia de la verdad que haya detrás de las insinuaciones y que cuando sale del cargo que ocupe quede en la indigencia y no dé ruido. 

¿Pero y el medio que publica esas desinformaciones que responsabilidad asume? ¿Corrige las mismas? ¿Se disculpa? ¿Dimite el redactor o el Director del medio que no contrasto la insinuación? No conozco el caso.

Hoy en día los políticos españoles están como el personaje de Jim Carrey en el Show de Truman sometidos al escrutinio en directo de los medios de comunicación que no deslindan lo público de lo privado sino que lo mezclan incluso maliciosamente. Y todo por que el “ruido”, el escándalo y la atención que del mismo pueda derivar hacia la audiencia o tirada de un medio de comunicación lo desvirtúa  y adultera todo.

Que luego nada es verdad, no ocupara ni una nota al pie de página.

Pobre España y pobre futuro le resta a los españoles si se  dejan someter al dictado de demagogos y charlatanes a los que solo guía su propio interés y les trae al pairo el interés de todos. A todos nos queda poner pie en pared y corregir esto pues de otro modo  vamos cuesta debajo, de culo, sin freno y así el batacazo es seguro.

 
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