martes, 4 de noviembre de 2014

“Política que cura el hambre”. Lo que pocos cuentan y muchos callan. “Hay 124 millones de hambrientos menos que hace una década, siendo 1000 millones más que en el año 2000”


El pasado Domingo “El Mundo” y “El País” publicaban el  artículo “Política que cura el hambre” de Oliver Longué, Director General de la ONG “Acción contra el hambre” http://elpais.com/elpais/2014/10/20/planeta_futuro/1413822224_293675.html

Ya en su primer párrafo hacia una declaración sorprendente por lo inusual “Acostumbrados  ya a referirnos a la inacción política..para hablar de gran parte de los males del planeta..resulta sorprendente que hoy tengamos que dar la enhorabuena a los políticos.”

Y es que como reconocía “Desde que en 2008 los líderes del G8 decidieron poner en la agenda política el reto de la seguridad alimentaria mundial, el hambre no ha dejado de retroceder"
“Hay 124 millones de hambrientos menos que hace una década, siendo 1000 millones más que en el año 2000”
 
Esta reflexión viene como ejemplo, una excepción sin duda dentro del campo de las ONG´s, de que no siempre “cuanto peor es mejor para nosotros”.

Y sin embargo, aparte de las referencias de los diarios escritos poca o nula repercusión tuvo este dato relevante.

Muy distinto al eco escrito, radiado y televisivo que han tenido las dos últimas y apocalípticas llamadas de Intermon Oxfam y Caritas que han vendido titulares sin el más mínimo análisis critico sobre el fondo y los datos que aportaban si exceptuamos los artículos de Manuel Llamas y Juan Ramón Rallo en Libertad Digital



En ellos los autores entran grafica y estadísticamente a desgranar y rebatir buena parte de las conclusiones de Intermon y Caritas.

 Así destacan que la pobreza en España afecta al 5% de la población tras duplicarse desde el 2007, pero no al 25%, ni siquiera el 11% que han recogido los medios de comunicación. Esta tasa del 5% viene recogida en el informe de Caritas pero no ha merecido la atención del engañoso concepto “exclusión social”

El propio estudio de Caritas señala que “El crecimiento en términos reales de la renta media de los hogares españoles en las últimas décadas ha supuesto una mejora en el largo plazo de los niveles de vida de la sociedad” para terminar reconociendo que el crecimiento económico registrado durante este período "benefició más a los hogares con menores niveles de renta" que a los ricos.

¿Y qué rebela esto? Desde luego una indigencia mental de los redactores de los medios de comunicación, si no un simple y burdo sectarismo, que les hace repetir los mensajes de moda contra el capital sin el más mínimo análisis de los datos, conclusiones sin prejuicios y apriorismos.

¿Dónde está entonces el truco? Pues en el referido concepto de “exclusión social”. Como bien dice Juan Ramón Rallo según Caritas una persona está integrada plenamente en la sociedad cuando su situación no se ajusta al total de los 35 parámetros que Caritas utiliza, se halla en integración precaria cuando convive con uno, padece exclusión moderada cuando experimenta dos o tres y sufre exclusión severa cuando soporta cuatro o más.

Y es que ¿en quién de nosotros  no concurre alguna de las  circunstancias  o situaciones siguientes, estar peleado con sus vecinos,  con su pareja, tener un abuelo semianalfabeto, ser madre soltera, vivir en un hogar con inmigrantes, o ser político? Nada de ello equivale a ser pobre, ni siquiera equivale a estar excluido socialmente. Y, sin embargo, son seis de los indicadores que, en caso de que coincidieran en una misma persona, la calificarían como de" severamente excluida.

Para que continuar, contra la demagogia y la propaganda solo hay una herramienta, el estudio y esfuerzo intelectual pues la tiranía es hija de la ignorancia y la apatía.

 
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